¿Existen reglamentos en A.A.?

Como grupo local y como una asociación de alcance mundial; no hay estatutos que digan que un miembro tiene que asistir a determinado número de reuniones durante cierto período de tiempo. Como es de suponer, la mayoría de los grupos tienen la tradición no escrita que cualquiera que siga bebiendo y que por su comportamiento interrumpe una reunión de A.A. tendrá que ausentarse de ella; la misma persona sin embargo, será bienvenida en cualquier momento en que sus acciones no causen molestias.

¿Quién nos dirige?

Para atender el sano desarrollo de A.A. los primeros miembros de la sociedad, junto con algunos amigos no alcohólicos, establecieron un consejo custodial. La Fundación Alcohólica, que se conoce ahora como la Junta de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos. Esta sirve de guardián de las Tradiciones de A.A. y de sus servicios generales, y además asume responsabilidad por las normas de servicio y la integridad de la Oficina de Servicios Generales de A.A. El lazo de unión entre los grupos de A.A. y la Junta de Servicios es la Conferencia de Servicios Generales de A.A. La Conferencia es exclusivamente una agencia de consultas y servicios y no tiene autoridad para reglamentar o gobernar a los miembros de A.A. Así, la respuesta a la pregunta de "¿Quién dirige a los A.A.?", es que la sociedad es una organización democrática, que no tiene gobierno central cuya organización formal se mantiene al mínimo.

¿Somos una sociedad religiosa?

A.A. no es una sociedad religiosa, porque a sus miembros no se les exige ninguna creencia religiosa definida como condición para su ingreso. A pesar de que la asociación ha recibido la aprobación y el respaldo de muchos dirigentes religiosos, no está aliada con ninguna organización o secta. Entre sus miembros se incluyen católicos, protestantes, judíos y hasta unos cuantos que se consideren ateos o agnósticos. El programa de recuperación de A.A. tiene indudablemente como base la aceptación de ciertos valores espirituales. Cada miembro, como individuo, puede libremente interpretar esos valores como mejor le plazca, o ni siquiera pensar en ellos si así lo desea.

¿Realmente funciona?

La respuesta es que el programa de A.A. resulta eficaz sólo para quienes admiten que son alcohólicos, que sinceramente desean dejar el alcohol y que tienen siempre presente esa verdad como cosa principalmente importante. A.A. generalmente no resulta para el hombre o la mujer que tiene dudas con respecto a si es o no víctima del alcoholismo, o que se aferra a la ilusión de que podrá beber normalmente en el futuro. La mayoría de los médicos dicen que ningún alcohólico podrá jamás volver a beber normalmente.

¿Cómo puedo saber si soy verdaderamente un alcohólico?

Sólo usted puede tomar esta decisión. A muchos de los actuales miembros de A.A. les habían dicho que ellos no eran alcohólicos, que sólo necesitaban más fuerza de voluntad, un cambio de ambiente, más descanso o algunas distracciones nuevas para recuperase. Finalmente se dirigieron a A.A. porque sentían sinceramente que el alcohol los había derrotado y que estaban dispuestos a probar cualquier cosa que los librara del incontrolable deseo de beber..

Algunos de esos hombres y mujeres sufrieron terribles experiencias a causa del alcohol antes de estar dispuestos a admitir que el alcohol no les convenía. Se volvieron negligentes, robaron, mintieron, estafaron, y hasta mataron en medio de sus borracheras. Abusaron de sus patrones y de sus propias familias. Perdieron toda noción de responsabilidad en sus relaciones sociales. Malgastaron su caudal material, mental y espiritual.

Otros dicen que no soy alcohólico, pero bebo más cada día. ¿Debería ingresar en A.A?

A muchos de los miembros actuales de A.A. les habían asegurado sus médicos, amigos y parientes, que no eran alcohólicos. El alcohólico mismo generalmente complica su problema porque siente repugnancia a encararlo seriamente. No siendo totalmente honrado consigo mismo, el borracho consuetudinario le dificulta la tarea al médico que trata de ayudarle. Lo sorprendente es que, en realidad, tantos médicos hayan podido penetrar el engaño de los bebedores típicos y hayan podido diagnosticar acertadamente el problema.

Nunca se recalcará demasiado sobre que, la resolución decisiva - soy un alcohólico - tiene que tomarla el bebedor mismo. Sólo él - no su médico, ni su familia, ni sus amigos - puede tomar tal decisión. Una vez que lo haya hecho, habrá ganado la mitad de la lucha para lograr su sobriedad. Si deja que otros resuelvan lo que sólo a él le toca resolver, únicamente habrá prolongado innecesariamente las serias consecuencias de sus intentos de conquistar el alcohol.

¿Por qué se interesa A.A por los bebedores problema?

Los miembros de A.A. tienen un interés egoísta en brindarles ayuda a los demás alcohólicos que aún no han logrado la sobriedad. Primero, porque saben por experiencia propia que esa clase de actividades, que generalmente denominan trabajo de Paso Doce, les ayuda a mantenerse sobrios. Sus vidas han adquirido un interés importante que los domina y probablemente les recuerda, haciéndoles ver su experiencia de otros tiempos, que deben evitar el exceso de confianza que podría conducirlos a una recaída. Cualquiera que sea la explicación, los A.A. que dedican libremente su tiempo y sus esfuerzos a ayudar a los otros alcohólicos, raras veces tienen mucho trabajo para conservar su propia sobriedad.

¿Cuánto cuesta ser miembro de A.A.?

Para ser miembro de A.A. no es necesario hacer gastos de ninguna clase. El programa de recuperación de los alcohólicos está a la disposición de cualquiera que desee dejar de beber, bien sea que carezca en absoluto de dinero o que posea millones.

La mayoría de los grupos locales "pasa el sombrero" en las reuniones para sufragar los gastos de arriendo y pagar los artículos que se consuman durante las reuniones tales como café, emparedados, pasteles o cualquier otra cosa que se sirva. En la gran mayoría de los grupos, parte del dinero que se obtiene por contribuciones voluntarias pasa a la Oficina de Servicios Generales de A.A. y se destina a ayudar al sostenimiento de los servicios nacionales e internacionales de la sociedad. Ese dinero se emplea exclusivamente para los servicios destinados a la ayuda de los grupos nuevos o ya establecidos y para difundir el programa de recuperación entre "los millones de alcohólicos que aún no lo conocen"