12 Conceptos y Tradiciones Alcohólicos Anónimos

Los Doce Conceptos

1. La responsabilidad final y la autoridad fundamental de los Servicios Mundiales de A.A. debe siempre residir en la conciencia colectiva de toda nuestra Comunidad.
2. Cuando en 1955, los grupos de A.A. confirmaron la Carta de Constitución (Estatutos o Acta permanente) para su Conferencia de Servicio General, ellos por consiguiente delegaron en la Conferencia la autoridad total para el mantenimiento activo de nuestros servicios mundiales y en consecuencia convirtieron la Conferencia en la voz verdadera y en la conciencia efectiva de toda nuestra Sociedad, excepto para cualquier cambio en las Doce Tradiciones o en el Artículo 12 del Estatuto de la Conferencia. 3. Como una manera tradicional de crear y mantener una relación de trabajo claramente definida entre los grupos, la Conferencia, la Junta de Servicio General de A.A. y sus distintas corporaciones de servicio, personal directivo, comités y ejecutivos y de este modo asegurar su dirección positiva, se sugiere aquí que nosotros dotemos a cada uno de estos elementos de servicio mundial con un Derecho de Decisión” tradicional. 4. A través de la estructura de nuestra Conferencia, nosotros debemos mantener a todos los niveles de responsabilidad, un Derecho de Participación” tradicional, poniendo cuidado que cada clasificación o grupo de nuestros servidores mundiales les sea permitida una representación con voto, en proporción razonable a la responsabilidad que cada uno tenga que desempeñar. 5. Por toda nuestra estructura de Servicio Mundial, un Derecho de Apelación” tradicional debe prevalecer, asegurándonos así que la opinión de la minoría será asegurándonos así que la opinión de la minoría será oída, y que las peticiones de rectificación de los agravios personales serán considerados cuidadosamente. 6. En defensa de A.A. como un todo, nuestra Conferencia de Servicio General tiene la responsabilidad principal del mantenimiento de nuestros servicios mundiales y tradicionalmente tiene la decisión final respecto a grandes asuntos de política general y finanzas. Pero la Conferencia reconoce también que la principal iniciativa y la responsabilidad activa en la mayoría de estos asuntos, debe ser ejercida en primer lugar por os miembros custodios de la Conferencia, cuando ellos actúan entre ellos mismos como la Junta de Servicio General de Alcohólicos Anónimos. 7. La Conferencia reconoce que el Acta de Constitución (o Estatuto) y el reglamento de la Junta de Servicio General son instrumentos legales: que los custodios están por consiguiente totalmente autorizados para gobernar y conducir todos los asuntos del servicio mundial de Alcohólicos Anónimos. Se entiende además, que el Acta de la Conferencia en sí mismo no es un instrumento legal; más aún, que se apoya en la fuerza de la tradición y en la fortaleza de las finanzas de A.A. para su efectividad en último término. 8. Los custodios de la Junta de Servicio General actúan con dos calificaciones básicas: a) Con respecto a los amplios asuntos de la política general y las finanzas. Ellos son quienes principalmente planean y administra. Ellos y sus comités primarios básicos manejan directamente estos asuntos. b) Pero en lo referente a nuestros constantes activos servicios incorporados y separados unos de otros, la relación de los custodios es principalmente, como si fueran totalmente dueños de las acciones de las corporaciones y ejercen su vigilancia por medio de su capacidad para elegir a todos los directores de estas empresas. 9. Buenos directores de servicio, conjuntamente con métodos adecuados, oportunos y sólidos para escogerlos, son a todos los niveles, indispensables para nuestros funcionamientos y seguridad en el futuro. La dirección básica de servicio mundial que una vez ejercieron los fundadores de A.A. tiene necesariamente que ser asumida por los custodios de la Junta de Servicio General de Alcohólicos Anónimos. 10. A cada responsabilidad de servicio debe corresponder una autoridad de servicio igual y el alcance de tal autoridad debe ser siempre bien definido, ya sea por la tradición, por resolución, por descripción específica del trabajo, o por estatutos y reglamentos apropiados. 11. Mientras los custodios tengan la responsabilidad final de la administración del servicio mundial de A.A., ellos deben siempre ser asistidos por los mejores comités permanentes, por directores de las corporaciones de servicio, por ejecutivos, por personal de oficina y consejeros. Por consiguiente, la composición de estos comités fundamentales y de las juntas de servicio, las cualidades personales de sus miembros, su introducción o iniciación dentro del servicio, los sistemas de su rotación, la manera como se relacionan unos con otros, los derechos específicos y las obligaciones de nuestros ejecutivos, empleados y consejeros, todo esto unido con una base correcta para la remuneración financiera de los trabajadores especiales, serán siempre asuntos de verdadero interés y cuidado. 12. Garantías generales de la Conferencia: En todos sus procedimientos, la Conferencia de Servicio General cumplirá con el espíritu de las Tradiciones de A.A., teniendo especial cuidado de que la Conferencia nunca se convierta en sede de peligrosa riqueza o poder; que fondos suficientes para su funcionamiento, más una reserva adecuada, sean su prudente principio financiero; que ninguno de los miembros de la Conferencia sea nunca colocado en una posición de autoridad incondicional sobre ninguno de los otros; que todas las decisiones importantes sean alcanzadas por discusión, votación y siempre que sea posible, por considerable unanimidad; que ninguna actuación de la Conferencia sea punitiva a personas o a una incitación a controversia pública; que, no obstante, la Conferencia puede actuar al servicio de Alcohólicos Anónimos, ella nunca debe realizar ninguna acción de gobierno autoritaria, y que como la Sociedad de Alcohólicos Anónimos, a la cual sirve, la Conferencia en sí misma siempre permanecerá democrática en pensamiento y en acción.
Doce Tradiciones.
1. Nuestro bienestar común debe tener la preferencia, la recuperación personal depende de la unidad de A.A.”. Sin unidad, A.A. muere. Libertad personal y, no obstante, gran unidad. La clave de la paradoja; la vida de cada miembro de A.A. depende de su obediencia a principios espirituales. El grupo ha de sobrevivir o el individuo perecerá. El bienestar común tiene la preferencia. La mejor manera de vivir y trabajar juntos en grupos.
2. Para el propósito de nuestro grupo solo existe una autoridad fundamental: Un Dios amoroso tal como se expresen en la conciencia de nuestro grupo. Nuestros líderes no son más que servidores de confianza. No gobiernan”. ¿Dónde obtiene A.A. su orientación? La única autoridad en A.A. es un dios amoroso tal como se exprese en la conciencia del grupo. Formación de un grupo. Dolores de crecimiento. Los comités rotativos son los servidores del grupo. Los líderes no gobiernan, sirven. ¿Tiene A.A. un verdadero liderazgo? Ancianos estadistas” y viejos resentidos”. Habla la conciencia de grupo.
3. El único requisito para ser miembro de A.A. es querer dejar de beber”. La intolerancia inicial basada en el temor. Privarle al alcohólico de la oportunidad de unirse a A.A. a veces equivalía a pronunciar su sentencia de muerte. Se eliminaron los reglamentos para hacerse miembro. Dos ejemplos de experiencias. Cualquier alcohólico es miembro de A.A. cuando él dice que lo es. 4. Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos de A. A. o a A.A. considerado como un todo”. Cada grupo dirige sus asuntos como mejor le parezca, excepto cuando A.A. como un todo se ve amenazado. ¿Es peligrosa tal libertad? El grupo, al igual que el individuo, tarde o temprano tiene que ajustarse a principios que garantizan su supervivencia. Dos señales de peligro – un grupo no debe hacer nada que perjudique a A.A. como un todo, ni debe afiliarse a intereses ajenos. Un ejemplo: el Centro A.A.” que no funcionó. 5. Cada grupo tiene un solo objetivo primordial: Llevar el mensaje al alcohólico que aún está sufriendo”. Más vale hacer una sola cosa bien que muchas mal hechas. La vida de nuestra Comunidad depende de este principio. La capacidad de A.A. para identificarse con el principiante y ayudarle a recuperarse es un don de Dios…nuestro único objetivo es transmitir este don a otros. No se puede mantener la sobriedad si no se entrega a otros. 6. Un grupo de A.A. nunca debe respaldar, financiar o prestar el nombre de A.A. a ninguna entidad allegada o empresa ajena, para evitar que los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvíen de nuestro objetivo primordial”. La experiencia nos demostró que no podíamos respaldar a ninguna empresa allegada, por buena que ésta fuera. No podíamos serlo todo para todos. Nos dimos cuenta de que no podíamos prestar el nombre de A.A. a ninguna actividad ajena. 7. Todo grupo de A.A. debe mantenerse completamente a sí mismo, negándose a recibir contribuciones de afuera”. Ninguna de las Tradiciones de A.A. produjo más dolores de parto que ésta. La pobreza colectiva fue originalmente una cuestión de necesidad. Temor a ser explotados. La necesidad de distinguir entre lo espiritual y lo material. Decisión de subsistir solo con contribuciones voluntarias de los miembros de A.A. Encargar directamente a los miembros de A.A. la responsabilidad de mantener la sede central de A.A.. La política financiera de la sede es tener lo estrictamente necesario para cubrir los gastos de operación más una prudente reserva. 8. A.A. nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros centros de servicio pueden emplear trabajadores especiales”. No se puede mezclar el Paso Doce y el dinero. Línea divisoria entre el trabajo voluntario de Paso Doce y los servicios pagados. A.A. no podría funcionar sin trabajadores de servicio de plena dedicación. Los trabajadores profesionales no son profesionales de A.A. Relaciones entre A.A. y la industria, la educación, etc. Nunca se paga por hacer el trabajo de Paso Doce, pero quienes trabajan a nuestro servicio merecen su sueldo. 9. A.A. como tal nunca debe ser organizada; pero podemos crear juntas o comités de servicio que sean directamente responsables ante aquellos a quienes sirven”. Juntas y comités de servicio especiales. La Conferencia de Servicios Generales, la junta de custodios y los comités de los grupos no pueden dar órdenes a los miembros y grupos de A.A. No se pueden imponer mandatos a los A.A. – individual o colectivamente. Esta falta de coacción funciona porque cada miembro de A.A., a menos que siga los Pasos sugeridos para la recuperación, firma su propia sentencia de muerte. Esta misma condición se aplica al grupo. El sufrimiento y el amor disciplinan a los A.A.. Diferencia entre el espíritu de autoridad y el espíritu de servicio. El objetivo de nuestro servicio es poner la sobriedad al alcance de todos los que la deseen. 10. A.A. no tiene opinión acerca de asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente su nombre nunca debe mezclarse en polémicas públicas”. A.A. no toma partido en ninguna controversia pública. El evitar las luchas no es una virtud especial. La supervivencia y el crecimiento de A.A. son nuestros objetivos primordiales. Las lecciones aprendidas del movimiento Washingtoniano.
11. Nuestra política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción; necesitamos mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio y el cine”. Las relaciones públicas son importantes para A.A.. Las buenas relaciones públicas salvan vidas. Queremos que se dé publicidad a los principios de A.A., no a los miembros. La prensa ha cooperado. El anonimato personal ante el público es la piedra angular de nuestra política de relaciones públicas. La Undécima Tradición nos recuerda constantemente que en A.A. no hay lugar para las ambiciones personales. Cada miembro llega a ser un enérgico guardián de nuestra Comunidad. 12. El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades”. La esencia espiritual del anonimato es el sacrificio. Supeditar los objetivos personales al bienestar común es la esencia de todas las Doce Tradiciones. Las razones por las que A.A. no podía ser una sociedad secreta. Principios antepuestos a personalidades. Cien por cien de anonimato personal a nivel público. El anonimato es la verdadera humildad.

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